lunes 26 de febrero de 2007

LA VOZ DEL PUEBLO


Por JUAN TH

El pueblo a comenzado a susurrar: “E pa fuera que van”, “e pa fuera que van”, “e pa fuera que van”…
El murmullo apenas se percibe en determinados sectores sociales, lento, pero firme, como un secreto que va de boca en boca, como una brisa suave que va recorriendo surcos anunciando la primavera y con ella la esperanza.
“E pa fuera que van”, “e pa fuera que van”, “e pa fuera que van”. Las voces cada vez son más numerosas.
Al coro se suman empresarios, obreros, campesinos, comerciantes, guardias y policías, amas de casas, abogados, médicos, agrónomos, profesores, chiriperos motoconchistas, chóferes del transporte público, empleados públicos y privados, etc.
“E pa fuera que van”, “e pa fuera que van”, “e pa fuera que van…” Todas las voces pronto se unirán en un solo grito, en una sola consigna: “E pa fuera que van”.
Que la consigna no sea original, que haya sido utilizada en la campaña electoral pasada, lejos de ser malo, es bueno. Es una expresión que sintetiza el deseo del pueblo, es una aspiración que ahora, más que ayer, tiene valor político.
Cada día que pasa es decepcionante, frustratorio para los dominicanos que se arrepienten una y mil veces de haber votado morado.
El gobierno del presidente Hipólito Mejía se encontró atrapado por las circunstancias y por la conspiración orquestada por dirigentes del Partido de la Liberación Dominicana, de la cual formó parte un sector empresarial que ahora está al borde de la quiebra, así como por el desbordamiento de la crisis bancaria que le costó al país más del 20 por ciento de su producto bruto interno, esto es, más de cien mil millones de pesos, sumado a los actos de terror del 11 de septiembre que representó otros dos mil millones de dólares en pérdidas para el país, más los altos precios del petróleo que hicieron que la carga del Estado fuera mayor. Es decir, esos factores interno y externos determinaron la salida del poder del presidente Mejía y el PRD.
El dólar se disparó, el costo de la vida se hizo inmanejable, el sistema bancario al borde del colapso amenazando con producir un tsunami de consecuencias catastróficas para la nación. . Gracias al coraje del presidente Mejía, a su determinación, el país no se hundió.
La oposición, principalmente el sector que encabezaba Leonel Fernández, estimuló y ayudó a profundizar la crisis económica y el descontento popular. La oposición dentro del gobierno y del PRD, así como la oposición que encabezaba Fernández apostaron a la quiebra del país. Y ganaron.
Es en esas condiciones que surge la consigna: “E pa fuera que van”. Y en efecto, en mayo del 2004 el pueblo sacó del poder al presidente Mejía, que como suele decir el ingeniero Hernani Salazar, es “el único presidente en América Latina que sale del poder sin ser acusado de corrupto, ni de asesino, porque ni robó, ni mató”. Y eso, digo, lo sabe el pueblo dominicano.
Dicen que el agua se aclara sola al paso de la corriente. Y el tiempo, el implacable, el que siempre una huella nos deja, como diría el cantautor cubano Pablo Milanés, se ha encargado de poner las cosas en su lugar. Hoy el pueblo sabe que no fue Hipólito el que quebró los bancos, no fue Hipólito el que derribó las torres gemelas en Nueva York, ni fue Hipólito quien subió el barril de petróleo. Los bancos los quebraron los aliados de Fernández, no los de Hipólito.
Sin esos factores nacionales e internacionales gravitando sobre la vida política, económica y social de los dominicanos, éste gobierno, que ya va para tres años, no ha hecho nada. Por el contrario, las empresas de zona franca han quebrado, los hoteles cierran sus puertas y se ven obligados a cancelar a miles de empleados. Los recursos de tres reformas fiscales nadie los ha visto en obras de bien social. El dinero se esfuma entre los dedos de los funcionarios. No hay luz, no hay agua, no hay medicinas, no hay comida barata. Todo está más caro ahora que en el gobierno pasado. La gente no se puede beber una cerveza presidente bien fría, vestida de novia por los altísimos precios. Un pote de buen ron cuesta una fortuna. El país está cerrado a partir de las 12 de la noche. Hay más crímenes y delitos que en el gobierno pasado. Hay más drogas en las calles que durante el gobierno pasado. El 98 por ciento de los dominicanos dice, con razón, que hay corrupción en el gobierno. El bombardeo de drogas en aviones es cosa de todos los días. Nadie está seguro en ningún lugar. La seguridad ciudadana lejos de ser una seria preocupación de las autoridades se ha convertido en un negocio que les deja grandes beneficios.
Es por todo eso que el pueblo ha comenzado a susurrar: “E pa fuera que van”, “e pa fuera que van”, “e pa fuera que van”.
Tenemos un gobierno integrado por funcionarios prepotentes, arrogantes, que andan por las calles con decenas de policías y militares, deteniendo el tránsito en cada esquina, maltratando a los ciudadanos, enrostrándole en la cara su poder y su fortuna; un poder que no le pertenece y una fortuna robada al propio pueblo.
En los supermercados, en los estadios deportivos, en las universidades y liceos, en las tiendas, en los colmados y colmadones…en todas partes la gente dice; “E pa fuera que van”. Hagan lo que hagan, “e pa fuera que van”. Lo dice el pueblo.
El presidente Fernández comenzará a recibir el rechazo popular en forma espectacular. No podrá ir a lugares público sin correr el riesgo de que le griten: “E pa fuera que van”. Tendrá que llenar de guardias y policías vestidos de civiles a los sitios donde acuda para combatir el “buuuuuu” y los gritos ensordecedores de “e pa fuera que van”.
Yo no tengo la culpa de esta desgracia, yo voté blanco, yo voté por Hipólito Mejía. ¡Si señor!