lunes 14 de mayo de 2007

EL MATA CHIVO

Por JUAN TH

Los chivos comenzaron a desaparecer como por arte de magia.
Los chivos de la zona se alimentan en pastoreo libre sin que nadie los detenga no importa si están en terrenos de Lucas o de Juan Miguel. Al final del día todos vuelven, como por instinto, a su hogar donde el campesino los cuenta para ver que no les falte ninguno.
Así ha sido durante anos, desde cuando los perros se amarraban con longaniza, hace ya muchos anos.
Cada quien sabe los chivos que tiene, el tamaño y hasta los colores de sus animales.
Un buen día los campesinos comienzan a notar la falta de sus chivos. Nadie dudaba del vecino. No había motivos.
\A todos les parecía muy extraño que de repente a todos les faltaran tres o cuatro chivos.
-Que raro- dijo Carmelo Moncion, uno de los pequeños propietarios de chivos.
-A mi también me parece muy extraño porque nunca se me había perdido un chivo en mucho tiempo- reflexiono Natividad Román.
A José le inquietaba una camioneta Hilux, 4X4, doble cabina, color rojo que había visto en más de una ocasión merodeando la zona. El vehiculo no era de nadie del pueblo. Jamás había visto esa camioneta de lujo, ni a sus ocupantes.
De momento no relacionaba al vehiculo con la desaparición de los animales.
Unos pensaban que tal vez se trataba de algún ratero insignificante, pero otros decían que no, que se pueden desaparecer dos o tres chivos, pero no 30 o 50, que se trataba de una operación en grande, de un grupo de ladrones de ganado de los que andan por todo el país cambiando de provincia frecuentemente para no ser atrapados.
La camioneta roja coincidía con la desaparición de los chivos. Ese era un hecho.
Cada vez que la Hilux doble cabina, 4x4, color rojo pasaba por La Antona, una sección de Guayubin, Villa Vásquez, faltaban entre ocho y diez chivos. -¡Que vaina!- dijo uno.
Las cosas habían tomado un matiz muy serio y preocupante.
Los campesinos se inquietaban cada vez más.
Decidieron hacer guardia día y noche.
Un grupo vigilaba durante el día y otro en la noche.
Los resultados no se hicieron esperar. Atraparon, infraganti, a los ladrones, que no eran solo ladrones de chivos, sino asesinos de chivos.
En efecto, la camioneta roja Hilux 4x4, doble cabina, con placa oficial unas veces y placa privada L207460, otras, era la responsable.
En la “cama” de la camioneta Hilux 4x4, doble cabina, color rojo, estaban los chivos muertos a balazos. Es decir, los chivos asesinados.
Vaya sorpresa la banda de ladrones asesinos de chivos la encabezaba un funcionario de la justicia, un fiscal adjunto de la Vega.
Y lo que es peor, el hombre portaba un fusil serie TVE00196 con una mira telescópica y un silenciador. ¡Diablos, una mira telescópica y un silenciador, como en las películas!
No eran, como dicen los campesinos de la zona, cazadores, eran ladrones asesinos de chivos capaces de matar a cualquier persona que se interpusiera en su camino. Ellos sabían perfectamente que estaban cometiendo un delito, que estaban robando, que estaban matando.
Los campesinos no salieron de su asombro cuando el jefe de la banda se identifico como todo un señor fiscal de una provincia tan importante como La Vega donde el fiscal titular tiene fama de hombre serio y responsable.
El fiscal adjunto Miguel Alejandro Chals, a quien ahora llaman “mata chivo”, fue entregado a la Policía Nacional para que metiera preso al hombre y sus cómplices.
Era jueves santo y llovía. No importo. El poder es para usarlo. No en balde el fiscal es un prominente miembro del partido. El mata chivo estaba protegido por el manto del poder.
Era jueves santo y llovía. Pero no importo.
Para poner en libertad al mata chivo aparecieron, como recusitados por la providencia, un juez, un fiscal, un procurador de la corte, mas de un general y mas de un amigo con influencia para un “arreglo amigable”.
Al cabo de un par de horas el mata chivo estaba en su casa, al igual que sus cómplices.
Se comprometió a pagar 35 mil pesos.
A los campesinos no les quedo otra alternativa. Aceptaban el ‘trato’ o se quedaban sin nada. Y pensaron que para todo perdido, algo ganado. Todavía están esperando el dinero del fiscal mata chivo.
La historia del mata chivo pone de manifiesto el avance de la justicia dominicana. La retrata de cuerpo entero. El mata chivo es un caso aparentemente insignificante. Pero no importa, los roba bancos desde adentro de los bancos, esos tampoco van a la cárcel aun cuando hayan quebrado el país. Es la misma porquería arriba que abajo. El poder es el poder.